
Cómo tener fuerza al correr
Por qué la fuerza es clave para correr mejor
Correr no se trata solo de resistencia y cardio. La fuerza es, sin duda, uno de los pilares más importantes —y más ignorados— en el mundo del running. Muchos corredores pasan años acumulando kilómetros, mejorando su técnica, optimizando su nutrición… pero se olvidan por completo de trabajar sus músculos de forma específica.
Y lo cierto es que la fuerza es el motor oculto del corredor eficiente. Es lo que te permite mantener la técnica cuando estás fatigado, retrasar la fatiga muscular con el paso de las horas, evitar lesiones por sobrecarga y rendir más con menos esfuerzo.
Como entrenador con más de 12 años de experiencia, he podido ver cómo cambia un corredor cuando incorpora fuerza de verdad a su rutina. Y no hablo solo de hacer cuestas o ejercicios con peso corporal —hablo de entrenar con cargas reales, bien aplicadas, como se debe. Porque ahí es donde está la diferencia real.
¿Qué significa tener fuerza al correr?
Tener fuerza al correr no es lo mismo que tener grandes músculos o levantar mucho peso en el gimnasio. En el contexto del running, la fuerza es la capacidad del músculo para generar potencia de forma eficiente, repetida y sostenible a lo largo del tiempo.
La fuerza en corredores se traduce en:
Una zancada más firme y estable
Menor desgaste energético por paso
Mejor control del core y la postura
Más velocidad sin aumentar el esfuerzo percibido
Recuperación más rápida entre sesiones
Menos probabilidad de sufrir calambres.
Cuando tu cuerpo tiene fuerza, corres más rápido, te lesionas menos y aguantas más. Es así de simple.
Por eso, cuando hablamos de “cómo tener fuerza al correr”, no nos referimos solo a añadir sentadillas al final de una sesión. Estamos hablando de diseñar un entrenamiento estructurado que tenga como objetivo la mejora directa del rendimiento como runner.
Errores comunes al entrenar fuerza en corredores
Uno de los problemas más habituales es que muchos corredores no saben cómo aplicar correctamente el trabajo de fuerza. Algunos de los errores más comunes incluyen:
Entrenar fuerza como un culturista: muchas repeticiones al fallo, sin control del tempo, con poco descanso y buscando “quemar” el músculo. Esto no aporta al rendimiento del corredor, hace que ganes masa muscular (peses más) y generes mucha fatiga y agujetas.
Evitar el entrenamiento con pesas por miedo a ponerse “grande”: esto es un mito. Levantar pesas con la metodología adecuada no te hace más lento, te hace más eficiente.
Pensar que hacer cuestas es suficiente: si bien las cuestas aportan un estímulo de fuerza, el impacto que tiene levantar cargas bien programadas está a años luz del beneficio de las subidas.
No respetar la velocidad de ejecución: para los corredores, la velocidad del movimiento es clave. Si haces los ejercicios lento o con técnica errónea, no estás entrenando la fuerza que realmente necesitas.
Y es que como bien he aprendido entrenando durante más de una década a corredores de todos los niveles, no se trata de levantar por levantar. Se trata de aplicar una metodología pensada para correr mejor, no para parecer más fuerte.
Entrenamiento de fuerza con pesas: la clave del rendimiento
Entrar al gimnasio no debería ser una obligación para el corredor… debería ser una ventaja competitiva. Cuando hablamos de entrenar con pesas, hablamos de crear una base muscular sólida, mejorar la capacidad neuromuscular y preparar el cuerpo para soportar cargas sin romperse.
¿Por qué las pesas marcan la diferencia?
- Permiten aislar patrones específicos y reforzarlos.
- Generan un estímulo de mayor calidad que ejercicios con el propio peso corporal.
- Activan fibras musculares que no se usan en el trote común.
- Mejoran la coordinación intermuscular.
Aquí es donde entra uno de los puntos clave de mi enfoque personal:
“Lo más importante sin duda para notarse con fuerza corriendo, es incluir entrenamiento de fuerza con pesas. Hacer cuestas está muy bien, pero los beneficios que puede dar levantar cargas está a años luz de hacer cuestas, el estímulo es mucho mayor.”
Esta visión la he comprobado con decenas de atletas. Una mejora en la fuerza aplicada correctamente se traduce en resultados más rápidos y sostenibles que cualquier otro enfoque.
El mito de las cuestas vs. la realidad de levantar cargas
Hablemos claro: hacer cuestas es útil. Pero no es suficiente.
Las cuestas simulan un estímulo de fuerza-resistencia, pero el volumen y la intensidad que puedes aplicar está limitado por tu técnica, tu entorno y tu fatiga. No puedes progresar infinitamente haciendo cuestas, pero sí puedes hacerlo en el gimnasio.
El entrenamiento con pesas te permite:
- Ajustar las cargas de forma precisa
- Controlar el volumen y la intensidad
- Trabajar unilateralidad y compensaciones
- Mejorar el patrón neuromuscular
- Aumentar mucho más la carga del ejercicio (peso) y con ello las adaptaciones.
Por eso, aunque muchos planes para corredores recomiendan hacer cuestas una vez por semana, yo siempre propongo ir más allá y complementarlo con fuerza real y medible.
Cómo debe entrenar fuerza un corredor: técnica y enfoque
Aquí está la clave de todo. No se trata de entrenar como culturista. Se trata de entrenar como un corredor que quiere rendir más.
“No tenemos que entrenar la fuerza como culturistas al fallo, sino como corredores: cargas altas, máxima velocidad de desplazamiento y mitad de las repeticiones posibles.”
Este enfoque se basa en:
- Cargas altas: entre el 70 y el 90% de tu 1RM (repetición máxima)
- Velocidad explosiva: cada repetición debe hacerse a máxima velocidad, especialmente en la fase concéntrica
- Bajo volumen: la mitad repeticiones por serie (de 3 a 6), evitando el fallo muscular. Ejemplo: si con un peso puedes realizar 10 repeticiones, solo vas a hacer 5.
- Descanso completo: para poder repetir con intensidad
Los mejores ejercicios para corredores en este enfoque son:
- Sentadilla
- Peso muerto
- Zancadas
- Elevaciones de gemelo
- Hip Trusth
Todo esto con una técnica impecable, y adaptado al nivel y experiencia del atleta. Menos es más, si está bien hecho.
Beneficios reales de tener fuerza al correr
Cuando un corredor comienza a trabajar la fuerza de verdad, los resultados no tardan en notarse:
- Menor fatiga en carrera: el cuerpo es más eficiente y necesita menos energía para repetir movimientos.
- Más velocidad: al mejorar la potencia, la zancada es más rápida y con más impulso.
- Prevención de lesiones: músculos más fuertes, tendones más resistentes y articulaciones más protegidas.
- Mejor economía de carrera: cada paso cuesta menos, literalmente.
- Mayor estabilidad y control postural: especialmente en trail o terrenos irregulares.
- Prevención de calambres: una musculatura fuerte podrá aguantar más km a un ritmo corriendo sin acalambrarse.
He tenido atletas que tras 6-8 semanas de aplicar fuerza correctamente, no solo mejoran sus tiempos, sino que dicen sentirse más “ligeros” al correr, aunque hayan ganado masa muscular. Porque no es masa inútil, es masa funcional.
Conclusión: La fuerza como motor silencioso del running
La fuerza no es un complemento. Es una parte esencial del rendimiento del corredor moderno. Olvidarla es como construir una casa sin cimientos: tarde o temprano colapsa.
Mi consejo, después de más de 12 años trabajando con corredores, es claro:
“Si quieres tener fuerza corriendo, entrena como corredor con pesas. Usa cargas altas, ve rápido y no quemes el músculo. Haz menos, pero hazlo mejor.”
Empieza poco a poco, aprende la técnica, busca la progresión. Tu yo futuro —más rápido, más fuerte, y sin lesiones— te lo va a agradecer.